Ese es el habito de los últimos tiempos (personales)
Esta vez, hay alguien que me espera en la cama, cama que no es mi cama.
Hace un rato trato de ver su cara, pero desde este sillón, que no es mi sillón, no veo nada.
Somos los que ocupamos lugares ajenos.
No espero que ocurra nada mañana.
Hoy salí en busca de un libro, cualquier libro, no era para mi.
Camine evitando el peso, lo que resulta imposible. Pasé a esas tiendas en las que te preguntas quienes harán esas cosas, cosas baratas sin dedicación, para la masa, para y por la crisis, esas cosas que aveces uno compra, porque total no importa tanto la calidad. Esas cosas que están destinadas a ser basura, como si basura a este mundo no le faltara.
Luego me dirigí a la librería, pensando en el libro que había querido comprarme el otro día.
Entro sin saber muy bien si esa era la entrada, y pido saber donde están los libros del autor. La persona con la que no hubo mucho feeling, no sabe como se escribe, finalmente me dice que sólo hay un título del escritor, y me guía para encontrarlo, al final resultó ser amable la tipa, no más que eso. Que más se puede esperar de todos esos cruces diarios, en los que sólo queda el intercambio de células en el aire, y la prueba científica, poco divulgada, de que así es.
No estaba el libro, en la librería no quedaban más libros del autor.
Salgo pensando la frase que había pensado minutos atrás, hoy no es mi día. Después de asumir que estaba rara, me relajé.
Quise comprar un pain au chocolat, pero me arrepentí, incluso entré a la Boulangerie, sin duda alguna estaba rara. Rara en términos, personales, significa entre otras cosas, estar ciega del cuerpo, sorda del alma, y muda de otras cosas, andando por el mundo.
Caminé hacia la estación, como andaba rara, me demoré 10 minutos en comprar el pasaje en las maquinitas amarillas, generalmente me demoro mucho menos.
Traté de comprar unos chocolates en otra maquinita, pero sólo pude perder 10 céntimos. Luego me puse nerviosa, pensé que podía perder el tren, como andaba rara.
Subí al tren, escuché los temas de Charly, que hace exactamente 6 meses, parecían que estaban escritos para mi (en volá egocéntrica) pero ahora no sonaban. Entonces decidí leer el periódico de otra ciudad que estaba en el asiento de al lado. Lo más interesante fue el despelote que armaron los berlineses rebeldes pa'l primero de mayo, salía en "La France et le Monde". Después miré un rato el paisaje, estaba un poco ciega de colores también. Pensé en las tantas miles de !#%°&#=*¨"#!!° que repaso cada cierto tiempo, cambiando de contexto, creyendo que pienso algo distinto, pero sigo el mismo modelo, la misma estructura.
Omitiendo algunos cuadros, llego al ambiente de los viajes en una de sus máximas expresiones. Esos lugares que imagino que serán espacios comunes en los años venideros y en los que no vendrán también.
Pero éste aeropuerto es fome. O la fome soy yo?
Ahora si me compro un chocolate en una de las maquinitas sin nombre. Voy al baño, y una chica con ánimo de viaje se mira en el espejo, yo lo evito esta vez. Camino hacia el local de "souvenirs" Nada muy interesante, y caro pa lo que venden. Miro una que otra guía de viajes tratando de ubicarme en el mapa. Luego voy al sector "revistas" y puta que hay revistas en este país, para lo que quieras. Inevitable pensar en la gente que las compra usualmente (sobre todo las de temas que bordean lo ridículo o lo son directamente) y la otra parte del mundo, el sur del mundo, siempre al sur de este continente, que probablemente nunca leerán una revista en un aeropuerto, porque nunca irán a un aeropuerto.
Decido ir a sentarme en los típicos espacios de espera. Por supuesto a esperar.
Llegará en 1800 segundos de tiempo.

